En el mundo en el que estamos es imposible pensar que hay una sola forma de verlo , la posmodernidad todos los días nos ataca, cambiando nuestra mentalidad frente a las cosas, frente a mi obra, frente a mí como espectador y frente a mi vida.

Los artistas ya no están preocupados por mostrar cosas “bellas “como lo hacían los griegos, o por alcanzar un status como lo hacían en la modernidad. Como dice José Luis Pardo “se llega al arte contemporáneo a través de una carrera sembrada en atentados simbólicos” esto hace que la actitud estética del artista frente a la vida cambie.

Sygmunt Bauman en su libro ética posmoderna dice: el artista posmoderno “se arranca la máscara de la ilusión”, su pensamiento pasa a ser individualista, primero mi integridad antes que cualquier cosa, por eso el arte se convierte en una actividad pensada y muy pocas cosas se dejan al azar, el arte actual pide al espectador abrir su mente y su sensibilidad, no tanto para conmoverse con la obra, sino para convertirse en parte de ella, tenemos que darnos cuenta que el código ético de lo posmoderno es que no existe código.

Muchos críticos de arte se contradicen comentando que el artista posmoderno es el creador del capitalismo globalizado, ya que quienes compran sus obras y las proyectan son bancos multinacionales, gobiernos nacionales e industrias imperialistas. Mientras que el artista moderno tuvo más relación humana con la obra y el espectador afirman que el posmoderno se deshumaniza y se vende por completo.

Pero quiero compartir un poco el caso del artista Santiago Sierra posiblemente el artista contemporáneo español más famoso del momento y también más criticado por sus obras, miremos el caso de una de ellas que por solo el titulo se sabe como son las cosas.

“Santiago Sierra escandaliza Londres con una exposición de mierda

Expone una obra en una galería de Londres consistente en 21 monolitos compactos de caca seca.

Una obra de mierda, podría decirse. Pero, aunque todos sabemos que Sierra no es el primer artista que hace una obra de mierda, esa no es la cuestión. Lo importante es que la materia prima de la obra ha sido recolectada a mano por mujeres de Nueva Delhi y Jaipur "cuya casta les impide tener otro trabajo que sacar la mierda de los baños públicos". Por si no lo han notado aún, Santiago Sierra es el artista de la conciencia. Pero no la suya, sino la de ustedes.

Sierra le gusta llevar a banqueros, directores de museos y alta sociedad en general a ver cosas que no han visto nunca, precisamente porque pagan a gente para que las elimine, las tape o las disfrace. En este caso, mierda.

Pero cuidado: mierda seca, sanitarizada, mezclada con fevicol (un aglutinante plástico), curada en moldes de madera aromática y convenientemente desodorizada para no ofender a la delicada audiencia. Vamos, la misma mierda de siempre, sólo que en forma de monolito, con una historia de terror en la etiqueta y la muy cristiana intención de despertar un incontestable sentimiento de culpa.”

Fragmento tomado de la pagina: http://www.lapetiteclaudine.com/archives/012326.html

Las personas de la alta sociedad califican al artista como un perverso por que en la mayoría de las obras muestra cosas que para la sociedad no están muy bien vistas, como es pagarle a la gente para teñirse el cabello de rubio, masturbarse frente a una cámara de video, pero como el mismo autor lo dice:” Perverso no es masturbarse, teñirse o tatuarse la piel. La perversión está en el hecho de comprar cuerpos, voluntades, tiempo”

Creo que la mayoría de artistas e intelectuales se han olvidado de que la sociedad moderna es, entre otras cosas, también la sociedad capitalista. Y por lo que veo Santiago Sierra no lo ha olvidado y su tenacidad, han hecho que la fama y el triunfo no lo hagan cambiar su forma de pensar y ver la vida, y su teoría es muy clara “no todo se puede vender ni comprar”. hay que ir más allá de las cosas siempre para poder entender, no hacer como miles de personas en Londres y en Pereira que se escandalizan por ver una obra realizada con mierda, pero no se escandalizan porque mujeres tengan que trabajar sacando mierda de los baños públicos, se podría decir que este es un pensamiento bastante posmoderno, no nos importa lo injusto, estamos ciegos ante los problemas de nuestra sociedad y siempre nos preocupamos por cosas de el momento que en realidad son cosas vánales.

Lo que pasa en realidad es que la sociedad juzga el artista ya que este los enfrenta a una realidad que existe pero que estos prefieren no ver, escogen vivir como entes aislados de una sociedad compleja.